La Historia de Halloween

Los celtas creían que una vez al año, coincidiendo con el final del verano, los muros que nos separan de las tinieblas se estrechan permitiendo a los espíritus vagar por nuestro mundo durante un solo día.

Los romanos lo llamaron “el día de todos los santos” y a mediados del siglo XIX los inmigrantes irlandeses la exportaron hasta Estados Unidos donde se convirtió en la festividad que hoy todos conocemos: “Halloween”.

El misterio de Jack O’Lantern

Los celtas también contaban historias sobre un hombre tan malvado que incluso al Diablo le llegaron rumores de su existencia. Este, intrigado de que pudiera tener un rival entre el mundo de los vivos acudió a su encuentro disfrazado como un hombre normal y le invitó a beber durante horas.

Cuando el maligno le dijo quien era y que había venido a arrastrarlo al infierno por la vida que había llevado, Jack le pidió una última ronda como última voluntad.

Como ya no les quedaba más dinero, el diablo se convirtió en una moneda y el humano aprovechó para metérselo en su bolsillo donde llevaba un crucifijo.

Incapaz de salir de allí le hizo prometer que le dejaría un año más de vida a cambio de liberarlo y Lucifer tuvo que aceptar.

Un año después se volvieron a encontrar pero esta vez Jack le pidió una nueva última voluntad y esta era que subiera a un árbol para coger una manzana y que el las pudiera degustar por última vez.

El diablo aceptó pero cuando ya estaba arriba, en la copa del árbol cogiendo los frutos, Jack empezó a talarlo y le dijo que pararía solamente si el prometía no llevárselo al infierno. El maligno, obligado, tuvo que aceptar para evitar la caída y de esta forma regresó en soledad al inframundo.

Así Jack vivió hasta que por muerte natural su vida terminó. Habiendo cruzado el umbral del mundo de los muertos se encontró en las puertas de San Pedro quien no le dejó cruzar sus puertas por la vida de maldad que había llevado hasta ese momento. No tuvo más suerte en las puertas del infierno ya que el pacto que había hecho con el diablo le impedía entrar en su reino.

Desde ese momento estuvo condenado a vagar entre las tinieblas con una linterna en forma de calabaza y durante una noche, cuando los espíritus pueden regresar, aquel que consiguió burlar al diablo vuelve al mundo de los vivos libre de seguir cometiendo los delitos por los que le condenaron.

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