El club Super Ultra M. Nintendo

Así es amigos. El Club Super Mega Ultra Nintendo existió…

Tal vez no a nivel nacional pero si en un pequeño colegio de Barcelona donde unos niños se habían quedado maravillados con las revistas del club Nintendo tras enviar aquellas tarjetas de afiliación que te venían con la Game Boy o con la Super Nintendo.

Pronto nos reunimos algunos amigos para crear nuestro propio club al que cualquiera que pagase 100 pesetas al mes podría acceder y además obtendría una revista fotocopiada formada por recortes de la Hobby Consolas de aquel mes, sorteos de consolas si tocaba el número de la Once que se había comprado para financiar los premios y por supuesto un carnet hecho a mano con cartulina y algunas pegatinas de Mario.

Estoy hablando de hace más de 20 años cuando aún no había terminado EGB y las consolas de 16 bits acababan de revolucionar el mercado con VHS promocionales, clubs oficiales que te regalaban llaveros y pegatinas si les escribías preguntando por algún truco y para los afortunados que tenían un PC incluso demos jugables que te venían en las revistas del quiosco.

Aún me recuerdo en el patio del colegio intentando convencer a mis amigos para que se uniesen a mi club y no al que nos hacia la competencia en la clase de los “A” (nosotros éramos el “B”) alegando que mi revista tenía más fotocopias, que nuestro carnet estaba plastificado o que nuestro rimbombante nombre tenía “ultra” y ellos solo eran “mega” (cosas de críos)

Una revista que por cierto había construido a base de mutilar la Hobby Consolas de aquel mes ya que por aquel entonces no tenía ordenador y mucho menos impresora con los que poder crear contenido original.

Años más tarde cuando conseguí mi primer Pentium a 75 Mhz con modem de 14.400 bps pude acceder a Internet a pesar de lo caro que era y monté el canal #ScummBar donde se hablaba de videojuegos y se organizaban partidas al Starcraft que nos tuvieron más de una y de dos noches sin dormir.

En aquel punto de reunión teníamos debates, compartíamos pistas sobre aventuras gráficas y con un poco de paciencia podían descargarse demos o incluso roms de un fserve temporal que había habilitado en mi cliente de IRC.

Después de aquello vinieron las comunidades creadas con PHP-Nuke que tal vez muchos no sepáis lo que es pero a principios de los 2000 fue un sistema muy famoso para crear webs de comunidad con foros y descargas.

Yo por aquel entonces estaba muy metido en World of Warcraft y cuando digo “muy metido” hablo de que podía estar tranquilamente 6-8 horas al día dentro del juego. Los servidores españoles aún no se habían creado y con unos amigos que había conocido en el juego formamos una hermandad que desgraciadamente se hizo famosa por un desafortunado vídeo que colgó el GM en Youtube y que supuso nuestra disolución.

Es curioso como aquel video de hace 10 años que creo tanto “hate” fue el precursor de los vlog que tan comunes son hoy día.

Desde hace unos años me he dedicado a escribir en blogs principalmente, ya sean propios o colaborando con algún grupo de videojuegos aunque desde 2015 que perdí todos mis artículos en un accidente con mi servidor no he tenido ganas de seguir creando contenido en este sentido.

Por un lado había perdido el trabajo que había estado haciendo durante mucho tiempo y por otro la gente ya no quiere leer blogs. Es una triste realidad pero es así.

Yo que aún sigo algunos no paro de ver como los autores los cierran desanimados por la poca repercusión que tienen y aunque sea una pena, es normal.

Hace unas semanas andaba aburrido y rebañando en servicios como web.archive.org pude encontrar unos cuantos artículos que había escrito y aunque sea por mantener el recuerdo, quería conservarlos.

Puede que vuelva a escribir aquí, aun sabiendo que hoy día no me va a leer ni el tato pero es algo que me gusta hacer aunque sea por el placer de reflexionar sobre un hobby que me ha estado acompañando toda mi vida.

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